
"Si hacemos a un lado las diferencias internas que le permiten rodar con metano, es en todo sentido igual a un auto común y corriente", le dijo a BBC Mundo Mohammed Saddiq, ingeniero de la firma de energía sostenible GENeco que desarrolló el prototipo.
El carro puede alcanzar la misma velocidad que uno convencional. Al andar tampoco se sienten diferencias y, para saciar la curiosidad de muchos, podemos confirmar que, pese a que las heces y otros desechos son la materia prima de su combustible, el tubo de escape no despide ningún olor desagradable.
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