15 de agosto de 2011

Ejemplo de Tala Sostenible

A Umea se la conoce como la ciudad de las hayas. Más de 3.000 árboles decoran las calles de esta localidad situada al norte de Suecia, hogar de algunos de los bosques más espectaculares de Europa. El sector papelero es también uno de los motores económicos de la zona, una industria que ve cómo cada año aumenta la demanda de sus productos y que tradicionalmente ha estado en el punto de mira de los ecologistas por su impacto ambiental. Y es que la conservación de los bosques, que ocupan aproximadamente el 30% de la superficie del planeta, es un aspecto clave en la lucha contra el cambio climático, pues actúan como sumideros de CO2.

La empresa papelera sueca SCA, uno de los mayores propietarios privados de bosques de Europa (gestiona 2,6 millones de hectáreas), tiene en Umea una de sus fábricas, la planta de Obbola. La compañía defiende que es posible explotarlos de una manera sostenible y obtener beneficios. En un país tan sensibilizado como Suecia con el medio ambiente, minimizar el impacto en el entorno es una obligación para los empresarios, que a su vez dan a sus productos un valor añadido.

Sus bosques cuentan con la certificación internacional FSC, que garantiza una gestión sostenible. Cada año talan alrededor de 20.000 hectáreas de bosque en zonas seleccionadas siguiendo el ciclo de crecimiento, que dura aproximadamente un siglo. En las zonas que se talan, se dejan ejemplares sin cortar para preservar la diversidad biológica y para los animales del bosque.

Por cada árbol que se corta, se plantan tres ejemplares para asegurarse del éxito de la reforestación, pues no todos los árboles plantados llegan a adultos (algunos no crecen y otros se talan al cabo de varias décadas).
Para llevar a cabo la reforestación se utilizan árboles de vivero. Cada hora se plantan entre 100 y 150 ejemplares; aproximadamente la mitad de la madera que usa SCA proviene de sus propios bosques. El resto se la compran a contratistas seleccionados. No todos los bosques de los que proviene su madera, sin embargo, tienen la certificación SCA, una obligación que, aseguran, exigirán pronto a sus proveedores
Los trabajos de tala se prolongan durante todo el año, incluso en invierno. Y es que a pesar de la dureza de esta época, en la que no es infrecuente que el termómetro baje hasta los -20º en el norte de Suecia, el agua de los lagos se congela y abre nuevos accesos en los bosques.

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